| WIESMANN GT |
| Apenas levanta un metro del suelo, lo que le confiere un centro de gravedad muy bajo y por tanto una gran estabilidad. |
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 | Cada puntada del volante, los asientos o el salpicadero está realizado de forma íntegramente artesanal. La información que recibe el conductor es muy completa. | Diseñar un coche único, deportivo y producirlo. Ése fue el sueño de los hermanos Martin y Friedhelm Wiesmann y es así como comienza la historia de esta marca, que en 1985 fabricó su primer modelo: el Roadster. Desde entonces, cada unidad es una pieza de artesanía, en la que tanto la carrocería como el interior se personaliza según los gustos de cada propietario.
Años más tarde, esta marca de origen alemán sacaría al mercado la versión cerrada del Roadster: el GT, un modelo más evolucionado, bastante más deportivo y que esconde bajo el capó el motor más potente de toda la gama: un 4.8 V8 de 367 caballos que le dotan de un carácter mucho más radical. Este propulsor, de origen BMW, mueve con sorprendente agilidad los 1.240 kilos de peso del GT, logrando unas prestaciones al alcance de muy pocos deportivos.
Taller de sensaciones
Una vez dentro de su ajustado habitáculo nos sentiremos como un guante hecho a medida. Vamos muy bajos, casi pegados al suelo –sólo mide 1,19 metros de alto–, por lo que las sensaciones cuando hundimos el acelerador se disparan a la misma velocidad que nuestro pulso. Sólo 4,6 segundos en alcanzar los 100 kilómetros por hora. Un suspiro. Y si seguimos con el pie a fondo lograremos llegar hasta los 280 de punta en un abrir y cerrar de ojos. Es pura diversión.
No obstante, hemos de tener cuidado porque el Wiesmann GT no perdona los excesos. Es un tracción trasera puro y duro, con una respuesta tan contundente como inesperada si no mimamos el acelerador como merece. Y eso que disponemos de un auténtico arsenal en frenos que nos deja literalmente clavados sobre el asfalto a cualquier insinuación, con discos de 348 milímetros delante y 334 en el eje trasero.
Lujo por doquier
En el interior la tradición toma forma con materiales de primera calidad. No es de los que pueda alardear de equipamiento porque ésa no es su razón de ser. Todo lo que no tenga que ver con la conducción pura no es bienvenido en este biplaza por el que, eso sí, hay que rascarse el bolsillo. |
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