| TATA GRAND SAFARI |
| La carrocería busca la máxima capacidad interior, pero el estilo es anticuado. |
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 | Aunque su aspecto no es malo, la calidad de materiales y terminación necesita mejorar mucho para luchar con sus rivales coreanos. | El Grand Safari es la apuesta de Tata para competir con los auténticos todoterreno con un precio asequible. Desde el mismo momento de su lanzamiento, hace diez años, ya era un coche que parecía viejo y ahora lo es aún más. Su línea, creada por un estudio de diseño en Italia, no tiene mucho atractivo y da la impresión de ser muy estrecho y alto.
Interior amplio
La voluminosa carrocería tiene la ventaja de ofrecer un interior amplio, sobre todo en altura, aunque la anchura no es especialmente destacable. Puede tener hasta siete plazas mediante dos pequeños asientos colocados en sentido transversal a la marcha, algo incómodos pero útiles para una emergencia. La calidad de los interiores es muy pobre, con unos recubrimientos de poca calidad y unas terminaciones mediocres.
Los dos motores disponibles son turbodiésel, bastante veteranos en cuanto a tecnología, muy ruidosos y poco refinados. La elección más razonable es el más potente, porque el pequeño se queda muy corto para mover las más de dos toneladas de peso en vacío. El comportamiento general es impreciso y las suspensiones no mejoran mucho esta tendencia, pues son blandas y con unos balanceos excesivos de la carrocería que, dada su altura, no son muy agradables. |
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