| LOTUS ELISE |
| UNA TABLA. La dureza de la suspensión y la ligereza de la carrocería consiguen fotos como ésta. |
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 | DE COMPETICIÓN. La última versión del Elise ya incorpora radio CD y ha mejorado la ventilación, pero en su interior impera una sobriedad racing. | Un coche de carreras a un precio razonable, eso es un Lotus Elise. El proyecto nació para acercar la deportividad a un público cautivo, pero no necesariamente rico, y se rentabilizó con la ’exportación· del concepto a Opel para el Speedster.
Todo en el Elise es de inspiración racing: pomo de aluminio, volante pequeño forrado en Alcántara, instrumentación Stack, durísimos bacquets forrados en piel... este biplaza de propulsión y motor central basa su efectividad en un chasis muy rígido y una carrocería de fibra fabricada en Francia que le transmite una agilidad felina en todas sus reacciones.
Disponible en dos versiones, una utiliza el vetusto motor 1.8 de origen Rover, mientras que la otra –llamada R– opta por una mecánica Toyota con alzado variable de válvulas y 192 caballos.
Radical
Conducir un Elise es algo que todo aficionado al mundo del motor debería tener la oportunidad de hacer una vez en su vida. Las sensaciones que arroja desde que se engrana primera sólo son comparables a las de algunos modelos, todos ellos muchísimo más caros que este Lotus.
Todo son sensaciones... la dirección es tan directa que es fácil moverse de la trayectoria, la suspensión es un placer, y el motor de la versión R es un tiro, aunque desde 6.000 vueltas. |
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