| AUDI A3 |
| VERSIONES: La variante Sportback de cinco puertas se justifica por su superior funcionalidad. |
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 | Ejemplar. El habitáculo resulta amplio, ergonómico y bien acabado, ¿qué más se puede pedir? El manejo del sistema multimedia requiere de un proceso de formación, luego resulta muy intuitivo. | H ablar del A3 es hablar de un mito en el sector del automóvil. Su primera generación vio la luz en 1999 y estableció unos nuevos estándares de calidad en el segmento de los compactos, marcando un camino que con posterioridad seguirían otra marcas como BMW y Volvo más recientemente.
La fama de coche caro la tiene ganada a pulso, sobre todo porque su equipamiento básico es realmente exiguo –las versiones inferiores no tienen ni llantas de aleación–, pero también es cierto que resulta complicado encontrar por ese precio un vehículo con el mismo nivel de calidad. En 2005 recibió un ligero restyling estético en su variante de tres puertas que supuso la incorporación de la gran parrilla cromada que ya montaba la variante Sportback.
Funcional
Tan pronto como tomamos asiento en su habitáculo descubrimos unas cotas delanteras más que brillantes, incluso para personas corpulentas. Las traseras resultan algo más justas, sobre todo en la variante tres puertas. La calidad es realmente soberbia, con ajustes milimétricos e infinidad de configuraciones de acabado –fundamentalmente colores, tapicerías y molduras– que nos permiten escoger un coche a medida. La ordenación de la botonería y la ergonomía en general resulta intachable; todo bajo la premisa de la sobriedad, la calidad y la funcionalidad germanas.
Dinámicamente el vehículo cambia mucho en función de la configuración por la que optemos. Primero debemos elegir entre tracción delantera o integral quattro –disponible con todas las motorizaciones superiores– y posteriormente podemos optar por el acertadísimo paquete deportivo estético S-Line, que tiene continuidad en un paquete deportivo de suspensiones, algo radical y extremo para nuestra opinión. |
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